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Alba

Una noche de verano iba andando sola, por el centro de Granada. El plan era ir a casa de unos amigos, jugar a unos juegos de mesa.

Llevaba los cascos puestos e iba escuchando música.

Era temprano, serían las 22.ooh aproximadamente y en el trayecto, que no se tardaría más de 15 minutos, me crucé con un chaval. No tenía mala pinta.

Seguí andando.

Cuando estaba en la puerta de casa de mis amigos noté algo detrás de mí: me giré y era el mismo chaval con la polla fuera y tocándose.

Se abalanzó sobre mí.

Empecé a gritar el nombre de mis amigos, que para mi suerte tenían la ventana abierta.

El chaval vio movimiento y salió corriendo.

Ese día tuve suerte porque no me pasó nada más grave, pero me he preguntado que habría pasado si no hubiera estado tan cerca de casa de mis amigos.

O si en lugar de en un bajo, hubieran vivido en el 5º…

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