¿Separar a hombres y mujeres es la solución?

Japón prueba vagones solo para mujeres para acabar con el acoso sexual en los trenes

 

En otros países como India o México el problema es tan grave que los gobiernos han optado por establecer zonas separadas para cada sexo en los transportes públicos

 

 

Medidas e iniciativas drásticas se han promovido en diversos países ante una realidad difícil de controlar pese a que muchos gobiernos sí que hayan apostado por atajar, legislativamente hablando, el problema del acoso callejero. Concretamente en los transportes públicos. Pero ¿es la solución separar a hombres y mujeres?

En Japón, por ejemplo, el acoso público es ilegal en virtud del artículo 176 del Código Penal, pero, según un estudio de 2004, más del 60 por ciento de las japonesas de entre 20 y 30 años habían sido objeto de tocamientos sexuales no deseados en el sistema de transporte público.

En Japón a los acosadores del metro se les conoce como “chikan”

 

 

En Tokio tienen hasta nombre propio. A esos gropers del metro – que se inclinan, frotan y pellizcan durante las horas punta notablemente aglomeradas – se conocen en japonés como “chikan“. Contra ellos se llevan a cabo en Japón multitud de campañas. Y como medida se llevó a cabo un experimento. Un vagón solo para mujeres en hora punta. Los acosadores se enfrentan además a penas de más de siete años de cárcel y cuantiosas multas.

En India, Brasil, Malasia, México y otros lugares, el problema ha sido tan grave que los gobiernos han optado por soluciones normativas similares y han establecido también zonas separadas para cada sexo en los sistemas de transporte público.

México cuenta con taxis, autobuses y vagones exclusivos para mujeres y “estaciones de atención” donde denunciar abusos

 

La ciudad de México cuenta con vagones de metro exclusivos para mujeres desde 2008. Además, hay “estaciones de atención” donde las mujeres pueden denunciar abusos. El problema es tan grave que se cuenta incluso con un sistema de autobuses exclusivos para mujeres y taxis.

 

 

Este tipo de medidas pueden suponer un paso atrás en la Igualdad de Género y potencia la segregación intencionada

 

 

Pero ¿es esta solución al problema de fondo que supone el acoso callejero? Algunas voces se han alzado en contra de este tipo de medidas ya que ponen más en evidencia las fuertes deficiencias de nuestras culturas y sociedades supuestamente “avanzadas”. Algunos críticos hablan de segregación intencionada, de que no contribuyen a la Igualdad de Género, generan más trabas a los sistemas de transporte masivos, victimizan más a la mujer o la convierten en victimaria.

Por otra parte también están los defensores. Rossana Reguillo, coordinadora del Programa de Investigación en Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico de Guadalajara, señaló que la propuesta “no lleva a una segregación por sexo sino que justamente ayuda a visibilizar el problema y otorga mayor seguridad y confort a las mujeres a la hora de viajar”.

“No deberían ofrecerse servicios para mujeres, debería garantizarse la seguridad de hombres y mujeres en los servicios de movilidad. Tal cual, mucho más cuando es servicio público y más aún con empresas privadas”, opina al respecto la periodista mexicana Arlene Bayliss.

 

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

En muchos países, el acoso público puede enjuiciarse técnicamente en virtud de leyes relativas a la agresión y la moral pública, pero el problema puede ser difícil de controlar mediante el derecho penal. Es por ello que desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Agresiones sexuales en San Fermín ¿lejos de desaparecer?

Según varios medios este año han sido diez las denuncias presentadas por abusos sexuales, sin embargo la cifra esta aún por determinar

 

“Se ha creado un clima de ‘todo vale’ con el mensaje de que el alcohol y las drogas disculpan los comportamientos”, Iratxe Álvarez

 

Ethan Weil

 

Un año más se pone fin a los Sanfermines. Y Pamplona se decepciona tras conocer de nuevo las altas cifras que se dan en cuanto a violencia callejera y machista. Y es que, cada año, repite un acoso callejero que parece que ha llegado para no irse.

 

No solo Pamplona sufre este tipo de acoso, en los festivales de verano cada vez más se denuncia este tipo de violencia

 

Si el año pasado Pamplona se vio involucrada en un suceso que aún sigue recordándose, como fue la violación a una muchacha, este año las fiestas donde las corridas de toros deberían de ser el único espectáculo, se han centrado en un nuevo punto de mira. Y es que la violencia callejera y el acoso contra las mujeres se ha producido desde el primer día, hasta el último.

Según El Mundo, en su versión digital, “a falta de hacer el recuento del último día, han sido 10 las denuncias presentadas por abusos sexuales desde que comenzaron las fiestas”. Aunque no tenemos toda la información de las agresiones que se han producido durante este 2017, si podemos conocer las de otros años, ¡y no son pocas!

El periódico digital eldiario.es el año pasado publicaba que “en los primeros cinco días de fiesta se presentaron doce denuncias contra la libertad sexual, cuatro de ellas por violaciones y una quinta por intento”. Además, la caseta instalada por el colectivo feminista atendió a más de 30 mujeres por casos de agresiones machistas.

Esta medida, la de implantar casetas de ayuda para estos sucesos denigrantes, se está repitiendo en muchos festivales de música y fiestas locales de varios municipios.

Tanto es así, que el Ayuntamiento de Plansencia, en mayo de este mismo año, decidió realizar un Festival de Música donde una de las actividades fue una gran concentración contra la violencia de género. El colectivo Femina Vitae decidió que se debe concienciar a la población de que “el hecho de que en verano la ropa sea de características diferentes, no indica que las mujeres se estén exponiendo a nada”.

 

Femina Vitae destaca por ser un colectivo con un solo fin, luchar contra la violencia de género y el acoso callejero en el ámbito cultural y en los festivales

 

Desde hace unos años está aumentando el incremento de agresiones callejeras en las temporadas estivales. Según Iraxte Álvarez, portavoz de la Plataforma de Mujeres contra la violencia sexista en Pamplona, “se ha creado un clima de ‘todo vale’ con el mensaje de que el alcohol y las drogas disculpan los comportamientos”.

Álvarez denuncia que las agresiones de más alta intensidad son las que suelen saltar a los medios, ya sea en discotecas o festivales, pero hay otro tipo de violencia que toda mujer ha sufrido. Con esto se refiere a los tocamientos, el acoso callejero, los insultos o agarrarte y zarandearte.

Además de las varias iniciativas de los ayuntamientos para que en los festivales y las temporadas estivales no se caractericen por este tipo de abusos, varias plataformas se juntan para difundir que debe de haber más reacción social, así como igualdad más allá de las agresiones.

En el caso de los Sanfermines, aunque se han abierto programas y manifestaciones en contra de este tipo de violencia, la portavoz Álvarez ha añadido que “parte de la ciudadanía de Pamplona ha mostrado rechazo a los abusos callejeros, sin embargo aún queda mucho por hacer porque cada año siguen habiendo más agresiones”.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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¿Qué hace que una ciudad sea segura?

Es responsabilidad de gobiernos y sociedad civil propiciar el desarrollo de ciudades seguras para todos

 

Para promover espacios ciudadanos bien utilizados y diversos es necesario asegurar un entorno agradable, de fácil acceso y bien iluminado

 

 

El acoso y el abuso de las mujeres y niñas en los lugares públicos son fenómenos generalizados y, a pesar de ello, en gran parte ignorados. Es responsabilidad por tanto de los gobiernos y de la sociedad civil propiciar el desarrollo de ciudades seguras para todos, espacios donde nos sintamos ciudadanos libres y protegidos.

¿Qué son ciudades y comunidades seguras para las mujeres y niñas? El Centro Virtual de Conocimiento para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas las define así en un estudio al respecto:

  • Una ciudad donde las mujeres pueden disfrutar de los espacios públicos y de una vida pública sin temor a ser agredidas.
  • Una ciudad donde no se ejerce violencia hacia las mujeres y las niñas, ni en su casa ni en la calle.
  • Una ciudad donde las mujeres y las niñas no son discriminadas y donde sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales están garantizados.
  • Una ciudad donde mujeres y niñas participan en la toma de decisiones que afectan a la comunidad en la que viven.
  • Una ciudad donde el estado garantiza los derechos humanos de todas las personas sin excluir a las mujeres y las niñas.
  • Una ciudad donde el estado y el gobierno local llevan a cabo acciones para atender, prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres y niñas.
  • Una ciudad donde el estado y el gobierno local garantizan el acceso de las mujeres y niñas a la justicia.

 

La importancia de la igualdad de condiciones

 

Que mujeres y hombres tengan las mismas posibilidades en una ciudad es importante. Ya que una ciudad es segura cuando se promueve la eliminación de la violencia de género, al mismo tiempo que se promueve la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en todas las esferas de la vida social, económica cultural y política (acceso a empleo, educación, participación política, recursos y recreación, etc.)

 

Darle uso a los espacios públicos

 

En general, las ciudades en las cuales los espacios públicos son utilizados con más intensidad y por la diversidad de tipos de ciudadanos, que llevan a cabo diferentes actividades en horarios del día variados, son más seguras para todos, y especialmente para las mujeres. Esto es porque la variedad y la diversidad tienden a promover la tolerancia y la paz entre los ciudadanos. Además, si hay más personas presentes en la calle durante el día, hay más “ojos mirando la calle”, lo cual hace más difícil que ocurran robos o agresiones.

 

Entornos agradables y bien iluminados

 

Para promover espacios ciudadanos bien utilizados y diversos es necesario asegurar un entorno agradable, de fácil acceso y bien iluminado. Con abundantes asientos (o mobiliario público) para diferentes usos, y buen mantenimiento, entre otros factores, para alentar a las personas a permanecer en los espacios públicos y usarlos. Si los espacios públicos carecen de estas características, quedan descuidados, desmejoran, y se convierten y se sienten más peligrosos para las mujeres y otros ciudadanos.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Al amparo de los espacios públicos

 

El acoso en lugares públicos, como calles o medios de transporte, sigue siendo un grave problema en muchos países

 

En 2008 se condenó por primera vez a un hombre en Egipto por tocamientos y acoso a una mujer en público

 

 

 

Los lugares públicos… espacios en los que muchos aprovechan para ejercer violencia al amparo del anonimato y la total impunidad e incluso aceptación social que hay en muchas culturas y sociedades al respecto. Y es que el acoso en lugares públicos, como calles o medios de transporte, sigue siendo un grave problema en muchos países.

El acoso sexual en lugares públicos constituye una práctica cotidiana en ciudades de diversas partes del mundo (New York, Hong Kong, Sevilla, La Habana, Bogotá, Nueva Delhi, Lima, Ottawa, en ciudades de Arabia Saudita, Kuwai, México…) y las formas que adopta son muy variadas (ofensas verbales, acoso físico, exhibicionismo, etc.), así como los interlocutores a los que se dirige: mujeres, niños, homosexuales, etc.

 

El problema de la invisibilidad

 

Una frase ofensiva, una mirada lasciva, un toqueteo sexual, son experiencias de todos los días para muchas personas cuando se desplazan en su día a día. Sin embargo parece no constar como un problema serio y real que haya que atajar en nuestras sociedades.

La experta en el tema Patricia Gaytan Sánchez aborda este problema en su trabajo “El acoso sexual en lugares públicos: un estudio desde la Grounded Theory”. “El acoso sexual en lugares públicos es un componente invisible de las interacciones cotidianas, que afecta las vidas de muchas personas, pero del que se habla muy poco. La brevedad de su duración, así como la forma velada en la que muchas veces se presenta, disfrazándose de halagos, susurrándose al oído o confundiéndose en la multitud, lo hacen aparentemente intangible” explica.

 

El caso de Egipto

 

En 2008 se condenó por primera vez a un hombre en Egipto por tocamientos y acoso a una mujer en público. Según los informes, hasta el 83% de las mujeres egipcias sufren acoso sexual. A la víctima en el caso egipcio, una cineasta de 26 años, la policía le exigió que llevase a su padre y a su agresor a la comisaría antes de permitirle presentar una denuncia por agresión. El autor fue declarado culpable y condenado a tres años de trabajos forzados y a una multa de 5.001 libras egipcias (895 dólares estadounidenses). Este hecho, junto con otros que tuvieron gran repercusión, ha llevado al gobierno egipcio a plantearse la promulgación de nueva legislación sobre acoso sexual. Así como campañas para combatir el acoso mediante la religión. En este sentido distribuyó un folleto a 50.000 imanes de todo el país para sensibilizar sobre el problema y sugerir estrategias para que los líderes religiosos aborden esta cuestión.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Para combatir este tipo de acoso, que puede incluir insinuaciones sexuales y contacto físico inoportunos, los códigos penales deben tipificarlo como delito. Y eso es precisamente lo que busca la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Solas por la calle

Según un proyecto de investigación social sobre acoso callejero las mujeres reconocen este fenómeno como un tipo de violencia

 

Judith Hidalgo Forra y Ane Agirre Eiguren analizan el sentimiento de inseguridad de las mujeres al transitar solas por la calle durante la noche

 

 

Los investigadores Judith Hidalgo Forra y Ane Agirre Eiguren ofrecen en su Proyecto de Investigación Social sobre Acoso Sexual Callejero un análisis del sentimiento de inseguridad de las mujeres al transitar solas por la calle durante la noche. Su objetivo: conocer la percepción de seguridad de la mujer frente al hecho de transitar por la calle de noche y sin compañía.

Este estudio ha permitido comprobar que las mujeres entrevistadas reconocen el fenómeno como un tipo de violencia, aún sin haberlo soportado personalmente. Además se percibe como condicionante en la vida cotidiana de las mujeres (ir acompañadas, utilizar transporte versus caminar, modificar vestuario). Las mujeres reconocen el acoso sexual callejero como violencia simbólica y su condición de mujer como un factor que contribuye al aumento del nivel de inseguridad durante el tránsito por las calles de noche.

 

La “violencia simbólica”

 

Este estudio rescata el concepto de “violencia simbólica” del sociólogo francés Pierre Bourdieu. Y es que afirman que el “acoso sexual callejero” es un ejemplo de este tipo de violencia ya que muchas de sus prácticas son aceptadas como algo natural, no sólo por la persona acosadora, sino también por la acosada. Es decir, la sociedad en general no lo ve como un problema a abordar y se perpetúa como algo sociocultural.

En cuanto a los datos recabados llaman la atención algunas conclusiones como las siguientes:

  • Cuanto mayor es la edad de la mujer menor es la percepción de acoso callejero en su entorno y en la sociedad en general.
  • Las entrevistadas explican que les gusta andar solas por la calle durante el día, sobre todo las de mayor edad quienes insisten en que se sienten cómodas y libres.
  • La mujeres más jóvenes, sin embargo, se sienten incómodas transitando incluso de día, ya que sufren acoso verbal callejero por parte de hombres de manera habitual.
  • Todas las entrevistadas coinciden en preferir ir acompañadas de noche, preferentemente por un hombre, aunque también por otra mujer. 
  • La tendencia es utilizar transporte en los traslados durante la noche ya que sienten una mayor seguridad que andando.
  • Todas ellas coinciden en que su condición de mujer les hace sentir un nivel mucho mayor de inseguridad que los hombres, debido al riesgo de sufrir una agresión de tipo sexual. Y consideran que es un sentimiento que tienen desde siempre y, por tanto, no es debido a su experiencia personal o de su entorno.

 

Conclusión final

 

Este estudio concluye que la mayoría de mujeres reconoce como violencia el acoso sexual callejero y por lo tanto, es consciente de la existencia de otro tipo de violencia más sutil que la física, como es la llamada “violencia simbólica”.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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El piropo. ¿Gusta o Disgusta?

Según la socióloga Patricia Gaytan “ el acoso sexual en lugares públicos es algo más que el desencanto de un piropo mal dicho”

 

Carol Gardner o Stanley y Wise están en la posición de considerar que cualquier piropo es acoso dado que significa la invasión de la privacidad

 

 

El piropo “callejero”, ese que te llega de un modo espontáneo cuando andas por la calle ¿gusta o disgusta? ¿halaga o molesta?. Mucho se ha escrito y debatido ya sobre este tema y las opiniones son de todos los gustos y colores. Como en todo en esta vida, las formas, el contenido y cómo y de qué manera provenga influyen… y mucho.

De hecho, según la investigadora Natálie Venclovska, para que una declaración sea un piropo debe cumplir con las siguientes características: tiene que ser público (que hayan más personas presentes), bonito (en fondo y forma), oportuno e ingenioso (no caer en obscenidades).

Entonces… ¿por qué puede resultar molesto o incluso abusivo? ¿Quizá la clavé esté entonces en diferenciar entre piropo y comentario obsceno? ¿Pueden influir también creencias, cultura, educación y valores?

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud realizada por Profamilia en 2010, una de cada cinco mujeres afirmó que en algún punto de su vida había experimentado acoso sexual en un lugar público. La encuesta pone de manifiesto por ejemplo que las colombianas están acostumbradas a lidiar con piropos, silbidos, pitazos y toqueteos, y que la sociedad sigue viendo con indiferencia esas frases burdas que hacen del cuerpo un objeto sexualizado.

“Es sumamente injusto que tengamos que aprender desde la pubertad en adelante a mirar el suelo cuando pasamos cerca de una construcción o junto a un grupo de hombres para evitar notar cómo sus miradas se clavan en nuestras pechugas”. Estas son las palabras de una integrante del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile (OCACChile).

 

Del Piropo al Desencanto

 

Patricia Gaytan Sánchez en su estudio sociológico “Del Piropo al Desencanto” habla de que desde una perspectiva amplia “a priori” no todo acto de piropeo constituye acoso verbal ya que para muchas personas recibir un piropo “bonito” es una forma de sentirse halagada y bien. Para otras, en cambio, aunque les agrade el piropo en sí, pueden experimentar sentimientos encontrados por el hecho de que un desconocido les dirija la palabra en determinados qué contextos. En este sentido otros especialistas como Carol Gardner o Stanley y Wise están en la posición de considerar que cualquier piropo es acoso dado que significa la invasión de la privacidad de una mujer, bajo el principio de la accesibilidad permanente.

 

¿En qué momento entonces un piropo se puede convertir en acoso verbal?

 

Según la socióloga Patricia Gaytanes difícil encontrar un consenso pues las opiniones son muy variadas al respecto. Incluso, aunque más o menos existen algunas coincidencias, tampoco creo que se pueda llegar a establecer un consenso acerca de los piropos que se consideran bonitos y los que son ofensivos, pues lo que para una persona puede ser tolerable, para otras no”.

Lo que sí que nos recuerda Gaytan en su estudio es que el acoso sexual no se reduce al piropeo, sino que muchas veces va acompañado por miradas insistentes, silbidos, susurros (al oído), gruñidos y tosidos, llamadas insistentes, palabras malsonantes, toqueteos, saludos verbales….

Y concluye… “El acoso sexual en lugares públicos es algo más que el desencanto de un piropo mal dicho: es una interacción violenta que nos compele a entender las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la vida cotidiana de una forma diferente”.

 

 Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.000 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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La plataforma internacional Hollaback! ya en Madrid y Barcelona

Desde Hollaback/Atrévete Barcelona se busca atajar de manera local el problema del acoso en las calles y espacios públicos

 

Levanta la Voz Madrid se ha afiliado recientemente a esta plataforma anti-acoso

 

 

Con este nuevo post en http://notienesmipermiso.org/ queremos dar a conocer Hollaback!. Se trata de un movimiento que tiene como objetivo acabar con el acoso callejero de una manera local. Para ello se nutre de una gran red de activistas locales en más de 80 ciudades y 26 países en todo el mundo.

Y esta plataforma ha llegado también a nuestro país. En estos momentos está en Madrid y Barcelona.

En concreto la nueva organización anti-acoso callejero en Madrid, Levanta La Voz, se ha afiliado recientemente con la plataforma anti-acoso Hollaback! que se extiende por todo el mundo. El objetivo principal es proporcionar a las víctimas de acoso callejero la posibilidad de compartir sus historias a través de una página web para recuperar el control y encontrar el apoyo que en muchas ocasiones necesitan. Al compartir sus historias, quedan registradas en un mapa que permite visualizar y visibilizar un problema generalmente ignorado y subestimado.

Por su parte desde Hollaback/Atrévete Barcelona se pretende trabajar de manera conjunta para poder ofrecer experiencias sobre el acoso callejero, incitar a que se debata de manera pública sobre el asunto y poder así desarrollar nuevas estrategias que aseguren el acceso a los espacios públicos. Este es en sí el objetivo final: un mundo donde no se tolera este tipo de acoso y donde todos disfrutamos de un igual acceso a los espacios públicos. “No hay ciudad que se escape al acoso en las calles y por eso, queremos que Barcelona se una a esta comunidad internacional que ataja de manera local el problema” explican en su página web.

Hollaback busca pues un mundo donde el acoso callejero no sea tolerado, y donde todos, sin distinción, podamos acceder de igual forma a los espacios públicos.

HOLLABACK: https://www.ihollaback.org/

HOLLABACK BARCELONA: https://barcelona.ihollaback.org

HOLLABACK MADRID. LEVANTA LA VOA MADRID: https://levantalavozmadrid.ihollaback.org/

Algunas experiencias de éxito. Algunos países involucrados

Numerosas ciudades de todo el mundo ya están trabajando en contra del acoso callejero

 

En Quito se ha promulgado una ordenanza local para fortalecer las medidas de seguridad en espacios públicos

 

 

Bruselas, Cairo, Ciudad de Cabo, Ciudad de México, Ciudad de Quezon, Dublín, Duchanbé, Kigali, Marrakech, Medellín, Metro Manila, Nueva Delhi, Nueva York, Port Moresby, Puebla, Quito, Rabat, Reykjavik, Río de Janeiro, Sakai, Tegucigalpa, Torreón y Winnipeg.

Estas ciudades encabezan la lista de lugares en los que ya se han tomado muy en serio esto de luchar en contra del acoso callejero. En cada una de estas ciudades participan y cooperan las diferentes instancias de gobierno y poderes del Estado. También las organizaciones de mujeres y jóvenes, ONG´s y organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, los medios de comunicación, e incluso la ONU. Se logra así que cada vez más, mujeres y hombres, se unan para poner fin a la violencia en los espacios públicos.

En cuanto a iniciativas concretas os podemos contar que por ejemplo en Ecuador, en el municipio de Quito, se ha promulgado una ordenanza local para fortalecer las medidas en contra del acoso sexual callejero.

El ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano de Egipto ha adoptado la metodología de auditorías de seguridad para las mujeres a fin de asegurar un enfoque con perspectiva de género en el entorno urbano.

Otro caso significativo es el de Port Moresby, en Nueva Guinea, donde se ha establecido una asociación de vendedores/as en el marco de su programa Mercados Seguros para la que se ha conseguido contar con una representación de mujeres del 50%.

Y en Chile existe el Observatorio Contra el Acoso Callejero que en 2015 llevó a cabo una interesante encuesta sobre si se está dispuesto desde los organismos públicos a sancionar este tipo de acoso.

Y ¿aquí en España? ¿qué estamos haciendo en nuestras ciudades? Desde la iniciativa popular#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vegase está tratando de sensibilizar y que el menos el acoso callejero se legisle. Para ello se están recogiendo firmas desde la plataforma CHANGE.ORG.

 

FUENTES DE ESTE ARTÍCULO: Documento “Ciudades y espacios públicos seguros para mujeres y niñas”. ONU Mujeres

 

 

El problema: la violencia contra las mujeres en los espacios públicos

La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves y más toleradas en todo el mundo

 

En Nueva Delhi el 92 % de las mujeres sufrió algún tipo de violencia sexual en espacios públicos a lo largo de su vida

 

 

En Londres, en una encuesta realizada en 2012, el 43% de mujeres jóvenes afirmó haber sufrido acoso sexual en la calle durante el año anterior. En Port Moresby (Papua Nueva Guinea), un estudio diagnóstico reveló que más del 90% de las mujeres y niñas han padecido alguna forma de violencia sexual en el transporte público. En Kigali, Ruanda, un estudio línea base reveló que al 55% de las mujeres le preocupa ir a centros educativos cuando oscurece. Y en Nueva Delhi el 92 % de las mujeres sufrió algún tipo de violencia sexual en espacios públicos a lo largo de su vida. Estos son solo algunos ejemplos del gran problema real: la violencia contra las mujeres en los espacios públicos.

Son cifras que demuestran que la violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves y, lo que es peor, más toleradas en todo el mundo. Esta lacra es tanto causa como consecuencia de la desigualdad y la discriminación de género.

El acoso y la violencia sexual es un problema universal que ocurre en las calles, en el transporte público y en las escuelas, universidades y lugares de trabajo, en parques, en baños públicos, mercados, discotecas… Las mujeres y las niñas sufren y temen diversos tipos de acoso y violencia sexual en espacios públicos. Y esta realidad en muchos entornos limita su libertad de movimiento. Reduce su capacidad de estudiar, trabajar y participar plenamente en la vida pública, acceder a servicios esenciales e incluso a disfrutar de oportunidades culturales y de ocio. Asimismo, repercute negativamente en su salud y bienestar.

En 1995, la Plataforma de Acción de Beijing identificó la eliminación de la violencia contra las mujeres como una de las 12 áreas críticas para lograr la igualdad de género. En 2013, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW57) reconoció las distintas formas de violencia sexual contra las mujeres y niñas en espacios públicos como una preocupación específica.

Con el objetivo de luchar contra esta lacra y de no mirar hacia otro lado nace la plataforma popular #NoTienesMipermiso, promovida por la Mancomunidad La Vega y otras entidades que se han ido adscribiendo. Se busca así visibilizar el acoso callejero pero sobre todo demandar que sea reconocido como delito en España. Ya alrededor de 1.000 personas han firmado la petición a través de la plataforma CHANGE.ORG ¿TE SUMAS?

FIRMA AQUÍ: http://bit.ly/2nvktA4

 

 

Primeras adhesiones a #NoTienesMipermiso

Ayuntamientos, asociaciones, empresas e instituciones se suman a la campaña #NoTienesMipermiso de Mancomunidad La Vega en contra del acoso callejero

 

El presidente de No Más Violencia de Género “José Antonio Burriel” defiende que también son machismo conductas diarias que menosprecian a la mujer

 

 

Desde que se lanzara hace un mes la iniciativa popular #NoTienesMipermiso para visibilizar el acoso callejero y demandar que sea reconocido como delito en España, son centenares las personas, que se han sumado a esta campaña firmando la petición a través de la plataforma CHANGE.ORG y difundiéndola.

Y a todas ellas y a la Mancomunidad la Vega, propulsora de la misma, se han adherido o se han hecho eco ya las primeras entidades como ayuntamientos, asociaciones e incluso empresas. La Asociación ALMA contra la Violencia de Género, AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género), el Área Federal de Juventud de Izquierda Unida, No Más Violencia de Género “José Antonio Burriel”, Hidraqua, el Punt d´Informació Juvenil de Gràcia o Tindaya Educación son solo algunos ejemplos de ello.

 

JOSÉ ANTONIO BURRIEL: La igualdad implica respeto sumo a la libertad y dignidad de la mujer”

 

Uno de los expertos mejor reputados en España y Europa en materia de Violencia de Género, José Antonio Burriel, se ha sumado como presidente de la asociación No Más Violencia de Género a la iniciativa #NoTienesMipermiso. “Si queremos erradicar el machismo de nuestra sociedad el edificio hay que construirlo de abajo a arriba. Debe surgir esa decisión de la voz de los ciudadanos, de quienes pisan la tierra todos los días. Y la Mancomunidad de la Vega lo ha hecho con esta campaña” afirma.

El abogado y periodista defiende también que “el machismo no es solamente la sangre vertida en los asesinatos” sino también “conductas diarias que menosprecian a la mujer, que la consideran inferior al hombre”.

Desde su experiencia considera vital la educación a la que tilda de “la única vacuna posible contra el machismo. Una educación desde la temprana edad, en los hogares, en los centros educativos, en el trabajo… ¡en la calle!”. A lo que añade que “la igualdad implica respeto sumo a la libertad y dignidad de la mujer: no-sin-su-permiso”.

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