¿Y qué piensan los hombres sobre el acoso callejero?

El 40% de los encuestados afirma que es “muy normal” referirse a las mujeres con piropos

 

Son las generaciones más jóvenes las que menos vinculan el acoso callejero a la forma de vestir de las mujeres

 

Cuando hablamos de violencia callejera enfocada al acoso sobre las mujeres, la mayoría de la población tiende a pensar únicamente en ellas, dejando de lado a los hombres y la percepción que ellos tienen.

Desde el blog #notienesmipermiso y la Mancomunidad La Vega pensamos que son ellos los que también tienen que unirse en la labor de concienciarse para conseguir que las mujeres se sientan más libres, para ello, mostramos el ‘Informe de violencia urbana hacia las mujeres en la Ciudad de Córdoba’ elaborado por el Defensor del Pueblo de esta provincia argentina en 2012.

El informe acredita que hablar de acoso callejero basado en el género se refiere a un acto de violencia urbana que consiste en comentarios no deseados, gestos y acciones impuestas por un extraño, en un lugar público y sin consentimiento alguno. Estas manifestaciones son dirigidas mayoritariamente a mujeres pero ¿qué piensan los hombres acerca de esta violencia invisible que las perjudica a ellas?

El Defensor del Pueblo elaboró 417 encuestas a varones mayores de edad para conocer su percepción acerca de la recepción por parte de las mujeres de expresiones referidas a su apariencia física. Entre los resultados, el 60,9% de los encuestados consideró que “no es natural” por parte de los hombres hacer comentarios vejatorios o piropos, en cambió casi el 40% se reafirmaba en que “es muy normal” referirse a las mujeres por piropos.

El 80% de la población encuestada manifestó que las mujeres vivirían menos acoso callejero si salieran acompañadas por un hombre

 

En cuanto a los motivos por los cuales ellos consideran que las mujeres reciben tocamientos o manoseos en el transporte público, más del 15% de los hombres afirmaba que las mujeres tienen que ser conscientes de que provocaban en muchas ocasiones con la vestimenta. Sin embargo, como dato positivo, un 74,8% señaló que quienes ejecutan la conducta de violar la intimidad de las mujeres en lugares públicos son “desubicados o aprovechadores“.

Otra de las creencias está asociada a la provocación de la mujer por su forma de vestir. Más del 50% de los varones encuestados consideran que la manera de vestir de la mujer influye, entre otras razones, para el acoso callejero. Sin embargo, son las generaciones más jóvenes las que menos vinculan el acoso callejero a la forma de vestir de las mujeres.

 

Más del 50% de los varones encuestados consideran que la manera de vestir de la mujer influye para ejercer el acoso callejero

 

Por último como dato significativo, se consultó a los varones sobre la presencia de acoso callejero a mujeres en compañía de un hombre. Más del 80% de la población encuestada manifestó que las mujeres vivirían menos acoso callejero si salieran acompañadas por un hombre. Entre la razón más destacada apareció la siguiente: “el hombre es protector/defensor y la mujer es indefensa”.

Viendo la respuesta mayoritaria por parte de los hombres a esta última cuestión es más que visible la gran falta de concienciación necesaria para ellos. El acoso callejero suele interpretarse como cortesía, una broma, o “solo” una molestia trivial, cuando en realidad constituye una limitación a la libre circulación y movilidad de las mujeres en los espacios públicos; en este sentido constituye una expresión más de la violencia de género y, por tanto, se convierte en un obstáculo cuando los hombres no tienen aun interiorizado este hecho.

Por desgracia, si bien los varones reconocen que las expresiones vulgares hacia las mujeres no son una condición natural de sí mismos, los datos permiten interpretar que se trata de una práctica naturalizada, es decir responde a internalizaciones sociales y culturales que se consideran como dadas, sin cuestionamientos, y ante todo normales.

Prácticas que se han de cambiar ya.

 

INFORME ÍNTEGRO:

http://www.defensorcordoba.org.ar/archivos/publicaciones/2016-9-27-14.34.27.487_GaleriaArchivo.pdf

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Apps contra el acoso

Himmat, Companion y Femitaxi son las apps pioneras contra el acoso callejero

 

Muchos países se unen al uso de nuevas tecnologías contra la violencia callejera para concienciar a la población

 

 

El acoso callejero es una lacra que avanza entre las sociedades al mismo ritmo que surgen iniciativas para acabar con él. Los colectivos y asociaciones de ayuda contra la violencia callejera han decido avanzar en su labor utilizando las nuevas tecnologías para combatir un acoso con el que las mujeres lidian día a día.

Si hace unos días presentábamos la plataforma HollaBack!, hoy traemos nuevas actualizaciones que permiten a las mujeres estar acompañadas cuando crean estar ante situaciones de violencia o acoso callejero. Las apps para móviles se han reinventado y son la nueva vía que utilizan muchos países y colectivos para frenar la violencia “invisible” que se desarrolla a plena luz del día y que sufren en su mayoría las mujeres.

Desde 2014, se encuentra entre nosotras Himmat, una app gratuita lanzada por el cuerpo de Policía de Nueva Delhi, India, cuya principal misión es mermar los delitos contra las mujeres de esta región. La policía decidió crear esta plataforma digital debido al aumento de agresiones contra féminas en la calle de un 18,3% con respecto a 2013. La mecánica de esta app consiste en mandar al instante una llamada de socorro vía audio o vídeo al cuerpo de seguridad y a los familiares con tan solo agitar el móvil. Esta aplicación aunque solo puede ser utilizada en India, sigue activa y ha ayudado a reducir el número de víctimas de acoso callejero.

 

 

Companion ha comenzado a utilizarse en muchos países por su gran efectividad

 

De la India viajamos a EE.UU y, más concretamente, a Michigan. En esta ciudad nace en 2016 Companion, app de carácter gratuita, ideada por cinco alumnas y pensada para que las chicas se sientan más seguras en el campus además de en las vías públicas. Esta app está teniendo una crecida repercusión ya que desde España es posible utilizarla y es fácil encontrar casos reales de mujeres españolas que la han usado y la tildan de sobresaliente.

Entre sus características se encuentra la opción de estar en contacto permanente con algunos de los contactos del móvil a los que automáticamente les llega tu geolocalización y el mapa de por donde vas caminando e, incluso, la opción de avisar a tus contactos si en algún momento te pones nerviosa. Además, a través del seguimiento personalizado si el móvil detecta que has echado a correr o te mueves de forma brusca manda un sms que si no es contestado en 15 segundos, la app comienza a emitir sonidos de alta frecuencia para espantar al agresor o poder alertar a viandantes.

Según Actionaid, asociación no gubernamental aliada de los Derechos Humanos, en una encuesta mundial elaborada en 2014, el 80% de las mujeres afirmaba haber sentido miedo volviendo sola a casa; en Argentina, el 100% de las encuestadas decía haber experimentado acoso callejero; el 87% de las australianas afirmaban haber sido atacadas verbal o físicamente en la vía pública o el 100% de las más de 600 encuestadas francesas habían sufrido acoso sexual en lugares públicos.

Desde Brasil también llega Femitaxi, app ideada para evitar el acoso sexual en los transportes públicos y creada por un grupo de mujeres tras ver en aumento el número de víctimas que sufrían asedios por hombres cuando viajaban solas en estos medios de transporte.

 

 

España aún no cuenta con una app destinada únicamente al acoso callejero

 

España cuenta con la app AlertCops, aplicación desarrollada por el Ministerio de Interior con el objetivo de utilizar la participación ciudadana para mejorar la seguridad en nuestras ciudades. Si bien esta app no está totalmente enfocada al acoso callejero, tiene una pestaña enfocada a la violencia de género donde las mujeres, a través de ella, pueden realizar denuncias o declarar casos de agresión por su pareja.

Son muchos los países que se unen a estas iniciativas que permiten sentir cierto nivel de seguridad a las mujeres, sin embargo desde España aún no se ha creado ninguna aplicación únicamente enfocada por y para evitar este tipo de acoso.

En la actualidad, si bien estas apps no van a acabar con el acoso callejero sí pueden ayudar a concienciar a la ciudadanía y aliviar de cierto modo la sensación de inseguridad e impunidad ante este tipo de violencia machista.

 

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

 

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¿Qué hace que una ciudad sea segura?

Es responsabilidad de gobiernos y sociedad civil propiciar el desarrollo de ciudades seguras para todos

 

Para promover espacios ciudadanos bien utilizados y diversos es necesario asegurar un entorno agradable, de fácil acceso y bien iluminado

 

 

El acoso y el abuso de las mujeres y niñas en los lugares públicos son fenómenos generalizados y, a pesar de ello, en gran parte ignorados. Es responsabilidad por tanto de los gobiernos y de la sociedad civil propiciar el desarrollo de ciudades seguras para todos, espacios donde nos sintamos ciudadanos libres y protegidos.

¿Qué son ciudades y comunidades seguras para las mujeres y niñas? El Centro Virtual de Conocimiento para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas las define así en un estudio al respecto:

  • Una ciudad donde las mujeres pueden disfrutar de los espacios públicos y de una vida pública sin temor a ser agredidas.
  • Una ciudad donde no se ejerce violencia hacia las mujeres y las niñas, ni en su casa ni en la calle.
  • Una ciudad donde las mujeres y las niñas no son discriminadas y donde sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales están garantizados.
  • Una ciudad donde mujeres y niñas participan en la toma de decisiones que afectan a la comunidad en la que viven.
  • Una ciudad donde el estado garantiza los derechos humanos de todas las personas sin excluir a las mujeres y las niñas.
  • Una ciudad donde el estado y el gobierno local llevan a cabo acciones para atender, prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres y niñas.
  • Una ciudad donde el estado y el gobierno local garantizan el acceso de las mujeres y niñas a la justicia.

 

La importancia de la igualdad de condiciones

 

Que mujeres y hombres tengan las mismas posibilidades en una ciudad es importante. Ya que una ciudad es segura cuando se promueve la eliminación de la violencia de género, al mismo tiempo que se promueve la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en todas las esferas de la vida social, económica cultural y política (acceso a empleo, educación, participación política, recursos y recreación, etc.)

 

Darle uso a los espacios públicos

 

En general, las ciudades en las cuales los espacios públicos son utilizados con más intensidad y por la diversidad de tipos de ciudadanos, que llevan a cabo diferentes actividades en horarios del día variados, son más seguras para todos, y especialmente para las mujeres. Esto es porque la variedad y la diversidad tienden a promover la tolerancia y la paz entre los ciudadanos. Además, si hay más personas presentes en la calle durante el día, hay más “ojos mirando la calle”, lo cual hace más difícil que ocurran robos o agresiones.

 

Entornos agradables y bien iluminados

 

Para promover espacios ciudadanos bien utilizados y diversos es necesario asegurar un entorno agradable, de fácil acceso y bien iluminado. Con abundantes asientos (o mobiliario público) para diferentes usos, y buen mantenimiento, entre otros factores, para alentar a las personas a permanecer en los espacios públicos y usarlos. Si los espacios públicos carecen de estas características, quedan descuidados, desmejoran, y se convierten y se sienten más peligrosos para las mujeres y otros ciudadanos.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Al amparo de los espacios públicos

 

El acoso en lugares públicos, como calles o medios de transporte, sigue siendo un grave problema en muchos países

 

En 2008 se condenó por primera vez a un hombre en Egipto por tocamientos y acoso a una mujer en público

 

 

 

Los lugares públicos… espacios en los que muchos aprovechan para ejercer violencia al amparo del anonimato y la total impunidad e incluso aceptación social que hay en muchas culturas y sociedades al respecto. Y es que el acoso en lugares públicos, como calles o medios de transporte, sigue siendo un grave problema en muchos países.

El acoso sexual en lugares públicos constituye una práctica cotidiana en ciudades de diversas partes del mundo (New York, Hong Kong, Sevilla, La Habana, Bogotá, Nueva Delhi, Lima, Ottawa, en ciudades de Arabia Saudita, Kuwai, México…) y las formas que adopta son muy variadas (ofensas verbales, acoso físico, exhibicionismo, etc.), así como los interlocutores a los que se dirige: mujeres, niños, homosexuales, etc.

 

El problema de la invisibilidad

 

Una frase ofensiva, una mirada lasciva, un toqueteo sexual, son experiencias de todos los días para muchas personas cuando se desplazan en su día a día. Sin embargo parece no constar como un problema serio y real que haya que atajar en nuestras sociedades.

La experta en el tema Patricia Gaytan Sánchez aborda este problema en su trabajo “El acoso sexual en lugares públicos: un estudio desde la Grounded Theory”. “El acoso sexual en lugares públicos es un componente invisible de las interacciones cotidianas, que afecta las vidas de muchas personas, pero del que se habla muy poco. La brevedad de su duración, así como la forma velada en la que muchas veces se presenta, disfrazándose de halagos, susurrándose al oído o confundiéndose en la multitud, lo hacen aparentemente intangible” explica.

 

El caso de Egipto

 

En 2008 se condenó por primera vez a un hombre en Egipto por tocamientos y acoso a una mujer en público. Según los informes, hasta el 83% de las mujeres egipcias sufren acoso sexual. A la víctima en el caso egipcio, una cineasta de 26 años, la policía le exigió que llevase a su padre y a su agresor a la comisaría antes de permitirle presentar una denuncia por agresión. El autor fue declarado culpable y condenado a tres años de trabajos forzados y a una multa de 5.001 libras egipcias (895 dólares estadounidenses). Este hecho, junto con otros que tuvieron gran repercusión, ha llevado al gobierno egipcio a plantearse la promulgación de nueva legislación sobre acoso sexual. Así como campañas para combatir el acoso mediante la religión. En este sentido distribuyó un folleto a 50.000 imanes de todo el país para sensibilizar sobre el problema y sugerir estrategias para que los líderes religiosos aborden esta cuestión.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Para combatir este tipo de acoso, que puede incluir insinuaciones sexuales y contacto físico inoportunos, los códigos penales deben tipificarlo como delito. Y eso es precisamente lo que busca la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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Solas por la calle

Según un proyecto de investigación social sobre acoso callejero las mujeres reconocen este fenómeno como un tipo de violencia

 

Judith Hidalgo Forra y Ane Agirre Eiguren analizan el sentimiento de inseguridad de las mujeres al transitar solas por la calle durante la noche

 

 

Los investigadores Judith Hidalgo Forra y Ane Agirre Eiguren ofrecen en su Proyecto de Investigación Social sobre Acoso Sexual Callejero un análisis del sentimiento de inseguridad de las mujeres al transitar solas por la calle durante la noche. Su objetivo: conocer la percepción de seguridad de la mujer frente al hecho de transitar por la calle de noche y sin compañía.

Este estudio ha permitido comprobar que las mujeres entrevistadas reconocen el fenómeno como un tipo de violencia, aún sin haberlo soportado personalmente. Además se percibe como condicionante en la vida cotidiana de las mujeres (ir acompañadas, utilizar transporte versus caminar, modificar vestuario). Las mujeres reconocen el acoso sexual callejero como violencia simbólica y su condición de mujer como un factor que contribuye al aumento del nivel de inseguridad durante el tránsito por las calles de noche.

 

La “violencia simbólica”

 

Este estudio rescata el concepto de “violencia simbólica” del sociólogo francés Pierre Bourdieu. Y es que afirman que el “acoso sexual callejero” es un ejemplo de este tipo de violencia ya que muchas de sus prácticas son aceptadas como algo natural, no sólo por la persona acosadora, sino también por la acosada. Es decir, la sociedad en general no lo ve como un problema a abordar y se perpetúa como algo sociocultural.

En cuanto a los datos recabados llaman la atención algunas conclusiones como las siguientes:

  • Cuanto mayor es la edad de la mujer menor es la percepción de acoso callejero en su entorno y en la sociedad en general.
  • Las entrevistadas explican que les gusta andar solas por la calle durante el día, sobre todo las de mayor edad quienes insisten en que se sienten cómodas y libres.
  • La mujeres más jóvenes, sin embargo, se sienten incómodas transitando incluso de día, ya que sufren acoso verbal callejero por parte de hombres de manera habitual.
  • Todas las entrevistadas coinciden en preferir ir acompañadas de noche, preferentemente por un hombre, aunque también por otra mujer. 
  • La tendencia es utilizar transporte en los traslados durante la noche ya que sienten una mayor seguridad que andando.
  • Todas ellas coinciden en que su condición de mujer les hace sentir un nivel mucho mayor de inseguridad que los hombres, debido al riesgo de sufrir una agresión de tipo sexual. Y consideran que es un sentimiento que tienen desde siempre y, por tanto, no es debido a su experiencia personal o de su entorno.

 

Conclusión final

 

Este estudio concluye que la mayoría de mujeres reconoce como violencia el acoso sexual callejero y por lo tanto, es consciente de la existencia de otro tipo de violencia más sutil que la física, como es la llamada “violencia simbólica”.

 

Iniciativa popular #NoTienesMiPermiso

 

Desde hace unos meses en nuestro país ha nacido la iniciativa popular,#NoTienesMipermiso, promovida por Mancomunidad La Vega, precisamente para que se legisle el acoso callejero en España. Más de 1.100 personas han firmado la petición en CHANGE.ORG pero se necesitan muchas más.

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